Me encantan las teoría que lo relacionan todo.
A la humanidad entera a través de seis grados de separación.
Lo que sucede en Hong Kong o Nueva York hilvanado por las alas de una mariposa...
O esas historias escritas en libros que no tienen nada que ver, pero que, no sabes cómo, van a acabar juntas y revueltas.
Un día cualquiera empecé a escribir un post, un poco triste, sobre las muchas y altas expectativas que había tenido laboralmente, y el impacto que supuso la cruda, crudísima realidad.
Casi tanto como el Juicio por combate entre el Príncipe Oberyn y La Montaña.
Y sobre las ganas que tenía de volver a la radio.
Hace unas semanas, mi madre extravió su teléfono, y cuando lo daba por perdido...
Volví a las ondas
Gracias, Adriana Mourelos y a todo el equipo de mi Hablar.
jueves, 3 de julio de 2014
Efecto Mariposa
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lunes, 30 de junio de 2014
Gestos que cambian el mundo
Hace un tiempo hablaba de la bondad de acariciar a un extraño. Sigo convencida de que tocamos tanto nuestros teléfonos, que se nos está olvidando el tacto de los demás.
También leí hace poco un artículo sobre por qué los rusos no sonríen (o más bien por qué son más selectivos con este gesto). Por no dejar a nadie con la duda, resumo que es porque allí, la sonrisa no tiene connotaciones sociales, ni se regala. O eso decían.
Pues bien, últimamente sonrío más.
No es que tenga nada en contra de Rusia.
Es que me ha dado por ahí.
Es bonito y no sólo alegra a quien la recibe, sino que te va sumando puntos a ti también.
Y lo que beneficia a todas las partes implicadas me parece, por definición, bueno.
A mi me gusta tanto que me sonrían, que alguna vez ha llegado a cambiarme el día un desconocido risueño.
Así que sólo les pido un favor... Miren a las personas a los ojos... ¡Y sonrían!
miércoles, 7 de mayo de 2014
Me importas tú...
Tengo personas favoritas, y eso no es ningún secreto.
Soy muy de hacerme fan de gente, muy yonki de lo que me gusta; y a veces me da la sensación de que cada día mojo a una groupie en el café y me la desayuno.
Y me refiero a profanos.
Soy admiradora incondicional de gente que de una u otra manera ha pasado por mi vida y me ha transmitido cosas.
Es muy posible que hable con ellos casi a diario. O que haga años que no les veo.
Soy tan incondicional como inconstante a ojos inexpertos.
Pero quien sabe mirarme... ¡Oh, quien conoce mis dos claves y media no duda que tengo nombres en los labios para casi cada escenario!
Soy una persona de afectos casi fijos. Y nostálgicos. Si te he querido en el pasado, a no ser que me jodas, es raro que no te siga queriendo.
Por eso me llevo también grandes decepciones, porque para mí el tiempo es del todo relativo y no se me pasan los amores. Sé que a mucha gente sí.
Lo acepto, aunque no lo entienda.
Pero he de confesaros una cosa: Si estáis aquí, si de vez en cuando os pasáis por aquí y me leéis... Me gustáis.
Soy muy de hacerme fan de gente, muy yonki de lo que me gusta; y a veces me da la sensación de que cada día mojo a una groupie en el café y me la desayuno.
Y me refiero a profanos.
Soy admiradora incondicional de gente que de una u otra manera ha pasado por mi vida y me ha transmitido cosas.
Es muy posible que hable con ellos casi a diario. O que haga años que no les veo.
Soy tan incondicional como inconstante a ojos inexpertos.
Pero quien sabe mirarme... ¡Oh, quien conoce mis dos claves y media no duda que tengo nombres en los labios para casi cada escenario!
Soy una persona de afectos casi fijos. Y nostálgicos. Si te he querido en el pasado, a no ser que me jodas, es raro que no te siga queriendo.
Por eso me llevo también grandes decepciones, porque para mí el tiempo es del todo relativo y no se me pasan los amores. Sé que a mucha gente sí.
Lo acepto, aunque no lo entienda.
Pero he de confesaros una cosa: Si estáis aquí, si de vez en cuando os pasáis por aquí y me leéis... Me gustáis.
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